SOBRE NUESTRA VIDA

¿Dentro o fuera? ¿Dónde se cuece el desánimo?

 

Ante la actual situación, podemos pensar que el desánimo general es causado por las circunstancias externas. No obstante, si estás desanimado, siempre está relacionado con algo que está dentro de ti.

Por supuesto que tenemos múltiples razones para sentirnos desanimados. No podemos realizar nuestros proyectos, no podemos reunirnos, no podemos celebrar – nos vemos atados en muchos sentidos.

Acostumbrados a poner el origen de nuestra infelicidad fuera, ante la situación actual parece que la felicidad ahora mismo no puede asomarse. Fácilmente vemos nuestra vida en colores grises, y aún peor, no vemos el fin de todo esto. ¡A ver si pasa esto por fin! – solemos decir.

Pero la felicidad no está ahí fuera, la felicidad está dentro de nosotros. No tenemos que esperar que “pase esto por fin”. Hay una vida AHORA, por mucho que tengamos que renunciar a muchas cosas que nos gustarían hacer.

“¿Cómo puedo ser feliz con toda esta situación que estamos viviendo, con todo ese sufrimiento y ante la amenaza de que un ser querido muera o enferme gravemente?”, me podrías preguntar.

Te invito a salir un poquito de la cabeza, respirando profundamente y abriendo el corazón. Quédate un ratito así, escuchando tu respiración, sintiendo tu corazón latir, sintiendo la energía vital en tu cuerpo. – Y ahora te pregunto:

¿Cómo te sientes de verdad? – Conecta con tu respiración y mira a ver qué emoción se mueve en ti. ¿Es tristeza? – Entonces permítete llorar, déjate sentir. Verás que detrás de tu tristeza se asoma otra emoción. ¿Es tranquilidad y confianza? – ¡Entonces siéntela y llénate de la sensación! Acepta y acoge que en tu interior estás tranquilo y en paz. Quizás te das cuenta de que no estás tan mal como pensabas.

Pero claro, ahí entramos en un conflicto. Ya está aquí esa voz que dice “¿cómo puedes disfrutar y sentir paz y confianza con tanta gente ahí fuera sufriendo?”

Parece que a veces nos obligamos a sentirnos mal en solidaridad con las personas que están pasando por malos momentos. Parece que no tenemos permiso para estar bien. De hecho, eso es lo que nos han enseñado. Fuimos educados en una falsa idea de altruismo y bondad, nos enseñaron que cuidarnos es egoísmo. El gran error aquí es creer que podemos ayudar a los demás sin ANTES tratarnos bien y cuidar de nosotros mismos. Dicen todos los grandes sabios: no podemos dar lo que no tenemos. No podemos cuidar si no nos cuidamos. No podemos amar, si no nos amamos.

¿Quieres ayudar a que tus hijos sean más felices? – ¡Pues entonces, sé más feliz tú! ¿Quieres transmitir confianza, tranquilidad y positivismo a las personas que te rodean? – ¡Pues sé confiado, tranquilo y positivo tú! ¡Trabaja tu propio mundo interior y verás como contagias a los demás!

Ahora bien, ten en cuenta esto: sé honesto contigo mismo. Solo podrás transmitir confianza, tranquilidad, felicidad o alegría, si la sientes de verdad. Sé coherente con lo que sientes: si estás triste, déjate sentir la tristeza, no te obligues a estar alegre. No ahogues tu emoción, déjala salir. Solo así puede convertirse en amor, en cuidado, en bondad, en felicidad y alegría.

Si no te aferras a ninguna emociónn, verás como puedes vivir todo ese abanico de emociones que forman parte de nuestra existencia humana.

¿Cómo se hace eso? Con una herramienta clave que nos ayuda a ser más coherentes con nosotros mismos: respirar tranquilamente al ritmo de nuestro corazón. La respiración ayuda a calmar nuestro corazón y nuestro cerebro. Esta es la herramienta. ¿La dificultad? Bregar con la lucha permanente de nuestra mente. Esa, la tendremos que educar poco a poco, con mucha paciencia. Nuestras mentes dan para hablar y escribir libros. Pero, como decía Michael Ende, esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.

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