Crisis de pánico

 

Cristina Tamarit Duarte | Licenciada en Psicología

¿De qué hablamos?

La crisis de pánico o trastorno de pánico es uno de los trastornos de ansiedad que se caracteriza porque la persona que lo padece sufre un intenso miedo o temor, a presentar determinadas sensaciones físicas o mentales (como un mareo fuerte o una arritmia) que no puede controlar, aparece de repente y puede alcanzar su máxima intensidad en unos diez minutos aunque puede durar más tiempo incluso hasta horas.

Incidencia

En España lo padecen un 5% de la población y en Estados Unidos, un 13% y es uno de los casos más comunes por las que las personas acuden a los psicólogos. Es más común en mujeres que en hombres y es hereditario. Se produce tanto por factores externos como por afrontar una situación (que produzca intranquilidad al sujeto) o como por los significados que da a su vida emocional.

Síntomas

Experimentar un ataque de pánico es una terrible, incómoda e intensa experiencia que suele relacionarse con que la persona evite realizar esas conductas que provocan la crisis, por ello los síntomas que se presentan están vinculados al miedo:

-Taquicardia

-Dificultad para respirar (disnea)

-Hiperventilación pulmonar

-Cosquilleo o entumecimiento manos

-Miedo a perder el control y hacer algo que le de vergüenza

-Terror (de algo que va a pasar y no podrá evitarlo)

-Dolores en el pecho

-Temblores

-Mareos e inestabilidad

-Hipertensión arterial

-Vómitos o náuseas

-Miedo a morir

-Angustia

¿Cómo controlarlo?

Requiere tiempo y paciencia, de meses hasta incluso años, una buena terapia se basaría en redefinir las actitudes frente al miedo extremo para enfrentarse al suceso que lo provoca y no evitarlo.

Podríamos resumir algunas de estas actitudes para solucionar el problema, el “miedo al miedo”:

-exponerse una y otra vez a la situación temida

-aceptar las sensaciones negativas y estar dispuesto a tenerlas

-no pedir ayuda ni acompañamiento

-no hablar de ello

-no evitar las situaciones temidas (muchas personas dejan de conducir, de acudir a sitios donde hay mucha aglomeración de gente (supermercados, centros comerciales, ferias,…), no deben de dejar de acudir a estos sitios

-no tomar ansiolíticos

-pensar en el progreso que ha hecho hasta ahora

-planear en lo que puede hacer después, cuando empiece a sentirse mejor

Por ello, es sumamente importante que el paciente cambie su actitud y se sienta decidido a enfrentarse a todo aquello que le causa temor, sino necesitará la ayuda de un terapeuta para que le guíe en el proceso, la parte más difícil del tratamiento psicológico es perderle el miedo a la muerte y a la enfermedad. Si conocéis a alguien que presente estas dificultades acudir al especialista.

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