Novena Provincia

Noticias contradictorias

 

Los domingos me encanta oír al Maestro Juan José Millás y de ahí viene el título de este artículo. Nos hemos escandalizados todos con las declaraciones de Trump en las que reconoce que sabía de la gravedad del coronavirus desde el principio pero que no lo ha dicho públicamente para no asustar al personal.

Sin embargo, esto es lo mismo que nos viene ocurriendo aquí porque todas las declaraciones de los políticos desde el comienzo de este drama van en el mismo sentido que las declaraciones de Trump. Se nos dijo que las mascarillas no eran buenas e, incluso, que eran malas y que no había que usarlas. Ahora, son obligatorias. Se nos metió en un durísimo Estado de Alarma para, de buenas a primeras, el 21 de junio abrir todo con comunidades autónomas que en solo veinticuatro ahora cambiaron de fase de desescalada para que así todos terminasen ese mismo 21 de junio y permitir la libre circulación de personas por España y cuando algún país nos ponía pegas, crear lo que ellos llaman un corredor seguro para que ingleses y alemanes viniesen a Baleares y Canarias. Se les hizo un recibimiento de “Bienvenido Mister Marchal” y fíjense como estamos ahora en estas dos Comunidades. En el caso de Canarias y Lanzarote en concreto es absolutamente desolador, Todo cerrado. Y el propio Presidente de Canarias, socialista él, se queja del abandono del Gobierno de su mismo color.

Se nos decía que, en el Estado de Alarma, los niños no fuesen al Colegio porque podían contagiar a sus abuelos que eran personas de mayor riesgo. Ahora, sin previsión alguna, son los abuelos quienes tienen que recoger a sus nietos porque nos están diciendo que, ahora, la población de riesgo no son los mayores, sino que esa edad ha bajado hasta los jóvenes. Lo úñtimo es que nos dijeron que nos saludáramos con los codos. Hoy mismo, la Organización Mundial de la Salud ha dicho (después de seis meses) que esto perjudicial y que ahora el saludo se debe hacer con la mano en el corazón.

¿Qué solución de verdad nos pueden proporcionar? Ninguna. Y ninguna porque aquí no se hace política, sino que “juegan a la política”. Las famosas sesiones de control se han convertido en un teatro en la que hablan de cualquier cosa menos de lo que nos interesa a los ciudadanos. Son un programa más de televisión porque, además, se preparan por especialistas en comunicación sin otro objetivo que la publicidad. Yo te pego, tú me responde. Son como otro programa de “Sálvame”. Lo vemos y apagamos el telediario.

Así nos pasa, que mientras otros países aplanan la curva de contagio, nosotros seguimos subiendo sin solución alguna. Vamos directamente al desastre.

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