Canguelo

 

Es toda una malévola ironía que sea Jorge Romero quien acuse a sus adversarios de ningunear sentencias judiciales cuando ha sido precisamente él quien ha batido todos los récords habidos y por haber en ese terreno.

Muy probablemente, a día de hoy, es el alcalde de España que, en los últimos ocho años, más resoluciones judiciales se ha pasado por el forro, mientras se lo han permitido, y el que más resistencia ha ofrecido a someterse al mandato de los jueces, a costa del presupuesto municipal y, por tanto, a costa de todos los barreños. Así que ya me dirán… ¡Cómo para dar lecciones!

Achacar al PSOE que no respeta la sentencia que conocimos la semana pasada relacionada con la recuperación de la parcela en la que se iba a instalar la planta de polisilicio cuando fue el propio gobierno local socialista el que inició el expediente de reversión de dicho suelo es una infamia y pone una vez más al descubierto la desvergüenza y el cinismo con el que Romero ha actuado y actúa.

Aunque berree todo cuanto quiera y se le antoje, dando coces a diestro y siniestro, y aunque se dedique a difundir falsedades a través de redes sociales en horas de trabajo, y valiéndose de los recursos públicos, la realidad es la que es y los hechos son los hechos.
No es de recibo que un individuo de la calaña de J.R. (a su lado el célebre y malvado personaje de Dallas, aquella exitosa serie de TV de los 70 y 80 del pasado siglo se podría considerar un santo) siga formando parte de la Corporación de Los Barrios. Es más, su continuidad supone una afrenta al honor y la imagen de la institución a la que representa, a pesar de haber sido votado. O quizá aún más por esto mismo.

No, la parcela de marras no se malvendió, se cedió –en virtud de un convenio que pudo adolecer de irregularidades en cuanto a la forma, pero no en cuanto al fondo– para el desarrollo de un proyecto industrial en el que se iban a invertir unos 600 millones de euros y con el que se iban a generar unos mil puestos de trabajo. Y se cedió, además, a petición del gobierno de la Junta de Andalucía, que participaba junto a Endesa en la sociedad promotora, en beneficio del interés público.

(El mismo proyecto por el que todavía alcalde de Los Barrios en funciones tuvo, por cierto, hasta la desfachatez de presumir, efectuando declaraciones grandilocuentes a los medios al poco de acceder a la alcaldía en 2011, como si para su puesta en marcha hubiera hecho algún mérito, cuando todo lo que hizo fue justo lo contrario, poner palos en las ruedas).

Y no, en un principio no estaba valorada en 11 millones de euros, ni muchísimo menos, porque era suelo destinado a zona verde y su calificación como tal hubo de ser modificada en el planeamiento urbanístico.

Una mentira mil veces repetida no se convierte en verdad, y el señor Romero lo sabe muy bien. Lo malo es que también sabe que, aunque no se convierta en verdad, puede pasar por serlo y provocar los mismos efectos. Lo que explica claramente el hecho de que haya recurrido con tanta frecuencia al uso del engaño en el curso de su carrera política.

En lo único en lo que tiene razón el señor Romero de todo lo que ha dicho a raíz de este tema es eso de que entre los socialistas hay algo de nerviosismo con motivo del trasiego de pactos para posibilitar un cambio de gobierno en el Consistorio barreño. Cosa más que lógica y entendible, porque resulta bastante preocupante que un tipo de tan constatada y contrastada ineptitud y malicia como él pueda seguir dirigiendo, desde las sombras, los destinos de este pueblo.

Pero me da a mí que, si entre las filas del PSOE y sus adláteres cunde la inquietud, en las de los exandalucistas la mayoría sufre estos días un canguelo de tres pares de cojones ante la eventual amenaza de tener que ir a engrosar las listas del paro a partir del próximo 15 de junio. Y créanme si digo que les comprendo.

Noticias de la Villa y su empresa editora Publimarkplus, S.L., no se hacen responsables de las opiniones realizadas por sus colaboradores, ni tiene porqué compartirlas necesariamente.

Noticias relacionadas

 
24 junio 2019 | José Antonio Ortega
Bailemos un «Valls» (pero con dos eles)
 
24 junio 2019 | Patricio González García
Bolonia, la playa más bonita de España
 
22 junio 2019 | Darío Iglesias Muñoz
Un pueblo cansado
 
22 junio 2019 | Rafael Oliva
Una educación como Dios manda