Hipócritas de discursos oficiales

 

Decía alguien que, en política, no había absurdo imposible y no le faltaba razón. Estamos viviendo tiempos difíciles. Es evidente. Un ente invisible ha puesto patas arriba a nuestro mundo, ese que parecíamos tener controlado. Pero este virus también está confirmando lo que todos venimos sufriendo desde hace tiempo: la bajeza de nuestros políticos.

En tiempos convulsos, cuando más los necesitamos, cuando más solicitamos su eficacia y responsabilidad, no dan la talla. Van y vienen para no volver a ninguna parte, hablan para no decir nada o lo que es peor, para sacar réditos partidistas. No son capaces de trabajar juntos, ahora cuando más importante resulta. Sin nada que ofrecer, más que palabras y palabras, todo se convierte en una utopía. Y es que las estructuras están pensadas para seguir haciendo lo mismo, es decir, nada. ¿No nos damos cuenta?

Ellos gobiernan y dictan leyes que benefician a los suyos. Preparan estrategias para ganar votos y permanecer, no para buscar el bien del pueblo. Importa ganar las elecciones, lo demás, es secundario. Sí, lo sé. Hay políticos honrados, pero también abundan los hipócritas silenciados. Y si alguno pretende ser honesto, que tenga cuidado, puede que no salga en la foto, como decía Alfonso Guerra.

Algunos han llamado a nuestros gobernantes “asesinos de derechos” y puede que lleven razón. Líderes a los que solo importan el beneficio, lo demás, es secundario. Parece que muchos dejaron de ser humanos hace tiempo. Perdieron el alma a cambio de unas monedas de plata y, ya sabemos cómo acabó esa historia judía.

No estaría mal recordarles, ahora más que nunca, que esos cuatro años de gobierno, son cuatro años de compromiso diario con la ciudadanía no con sus partidos. Que se gobierna desde la humildad que implica escuchar las necesidades y problemas de los demás; que todo es relativo excepto buscar el bien de todos y de cada uno; que no todo vale y que la mentira, ese becerro de oro, ese dios al que rinden culto, después del dinero, no lleva a ningún lado que no sea a la destrucción personal.

Amigos y amigas, tiempos difíciles para unos líderes que están poniendo al descubierto de qué pasta están hechos. Lo digo por todos y por ninguno en particular. Que cada uno, antes de irse a dormir, si es que puede hacerlo, piense qué tipo de política está haciendo. Un abrazo a todos. Ánimo y adelante. Ya queda menos.

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